Víctor de la Piedra

Estudioso y espectador de la vida, lo único que ha hecho es abrir las orejas. . . y los ojos, que no faltan gestos para decirse de todo sin abrir la boca, o para insultar sin que el aludido entienda la mofa en sus propias narices. Víctor es un lector incansable que para escribir este libro se ha bautizado en la televisión viendo y escuchando tanta basura como le han permitido sus sentidos. Basta con salir a la calle y relacionarse, sin embargo, para quedar servido; existe un insulto para cada una de las variaciones que convierten a un ser humano en lo que es, una piltrafa, un remedo de conciencia inacabada, un zapato hundido en la mierda, un maldito hijo de. . . o un cabrón que disfruta con el sufrimiento de sus semejantes.

Obras de Piedra, Víctor de la